viernes, 2 de abril de 2010

EqUiLiBrIo??? - segunda parte...


Este aviso debería estar por todos lados, especialmente para personas como yo que carecemos de coordinación motora…

Siempre me dijeron que las caídas son para recordamos que estamos caminando y que reaccionemos sobre la forma automática en la que vivimos… pues creo que a la vida le gusta hacerme ese recordatorio con frecuencia…

Sin embargo, técnicamente se podría decir que las caídas son la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipita a una persona hacia el suelo contra su voluntad, siendo esta precipitación repentina, involuntaria e insospechada y puede ser confirmada por la persona o por un testigo. Aunque principalmente la confirman los testigos con sus risas burlonas…

Fui espectadora cientos de veces de muchas de esas precipitaciones involuntarias, y como buena testigo opté por mostrar mi preocupación con tal jocosidad que era inevitable contagiar la risa. Ahora bien, existe una diferencia sustancial al cambiar los papeles… si de simple testigo te conviertes en el mero centro de la atención, todo es distinto…

Y muy distinto… ya que, tratando de escabullirme entre las carpetas del salón, algo apurada, pero sin caminar a prisa, me dirijo por el mismo camino que recorro todos los días, por el cual entré sin complicaciones y el cual me llevará a mi destino sin peligro aparente… con la idea en la cabeza de la llamada que había olvidado hacer y para lo cual salía, doy los últimos pasos dejando atrás la voz del profesor y acercándome a la gran puerta color crema que me separaba del pasadizo de la facultad donde suelen estar la mayoría de alumnos. Y fue en ese preciso momento cuando, realmente no sé cómo, siento que mi pie izquierdo se desplaza hacia adelante logrando que mi cuerpo pierda el equilibrio, en un intento desesperado por recuperarlo muevo los brazos buscando apoyo, y lo único que consigo es ver volar mi billetera hacia dentro del salón.

Al no encontrar apoyo, inútilmente mi pierna derecha se ve tentada en seguir el anterior desplazamiento y cayendo en tentación logran que mi cuerpo pierda el equilibrio en su totalidad, haciendo que mi brazo choque con gran fuerza la ruidosa puerta causando un gran estrépito. Y en cuestión de segundos yacía tirada en el suelo tratando de entender cómo diablos pasó eso… En realidad hasta ahora no lo entiendo, solo apelo a mi escasa agilidad, equilibrio y rapidez. Inmediatamente me encontraba de pie, algo desorientada y sintiendo, recién en ese momento, el golpe recibido.

Siendo en este caso “la afectada”, era lógico que los “testigos” observando atentamente cada uno de mis pasos me convirtieran en el centro de atención, y lanzaran sus risas burlonas con tono de preocupación, lo cual traté de evitar siguiendo mi camino y actuando como si nada hubiera pasado… pues no me quedaba de otra solo hablarlo con los testigos y escuchar sus risas esperando me contagien su jocosidad, tal como muchas veces logré hacerlo…